¿Te has parado a pensar cómo te sientes?

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Cuando nos preguntan qué tal estamos, lo socialmente mejor aceptado, lo que se considera más apropiado, es responder que estamos bien. No vamos a aburrir a la persona que nos lo está preguntando con nuestros problemas, por lo que pretendemos que estamos bien. Decimos que todo va bien y cada uno continúa con su vida. Pero ¿qué pasa cuando no estamos bien? ¿te preguntas a tí mismo alguna vez si estás bien?
Hace poco leí el libro Thrive de Arianna Huffington (fundadora de Huffington Post), el cual recomiendo, donde habla sobre cómo en esta sociedad en la que vivimos, el éxito se mide a través de dos parámetros: dinero y poder. Y que nos olvidamos de que estos dos no se sostienen sin un tercer parámetro: nuestro bienestar (físico y emocional). Ella habla desde su propio despertar cuando un día cayó desplomada en su despacho de puro agotamiento. Cuenta que en ese momento no se sintió precisamente una persona de éxito (a pesar de estar en una posición de dinero y poder) y narra su camino hacia ese bienestar a todos los niveles.
Uno de los puntos del libro que más me ha resonado, y en el que muchos de nosotros podemos vernos reflejados, es cuando habla de que cuidamos más nuestros teléfonos móviles que a nosotros mismos. En cuanto están al 50% de batería nos preocupamos y nos ocupamos de enchufarlos para cargarlos.
¿Pero qué pasa con nosotros?, ¿no somos nuestro activo más valioso?, ¿quién nos recarga la batería? A menudo, nuestro cuerpo nos envía señales de que se está descargando que no sabemos reconocer, o a las que simplemente no hacemos caso porque no tenemos tiempo, estamos demasiado ocupados con otras cosas. Hasta que (por suerte o por desgracia) esas señales son más obvias y a veces nos obligan a parar en seco.
“Parar, para reparar”
De estas experiencias, podemos aprender algo o simplemente pasar página y seguir adelante con nuestras vidas como si no hubiera pasado nada. Por suerte para mí, mi cuerpo me obligó a parar, y a parar el tiempo suficiente como para aprender lo que estaba intentando enseñarme. Probablemente me estuvo enviando señales durante años sin yo darme cuenta hasta ese momento. Pero esta vez sí que le hice caso.
“Si no haces tiempo para cuidarte, tendrás que hacer tiempo para estar enfermo”.
Desde que practico Jin Shin Jyutsu he aprendido (y sigo aprendiendo) la importancia de reconocer esas señales y de atenderlas. Y he de decir que dudo mucho que haya mejor inversión. Quizás pensemos que ocuparnos de nosotros mismos es egoísta o que no tenemos tiempo para eso, ya que estamos muy ocupados con todas nuestras responsabilidades. Cuando en el fondo todos sabemos que rendimos mejor en el trabajo, tomamos mejores decisiones, somos más creativos, nos enfadamos menos, hablamos con más cariño a nuestra pareja y/o a nuestros hijos, cuando estamos descansados y cuando nos sentimos bien con nosotros mismos. Tan importante para nosotros como para nuestros seres queridos y nuestro entorno (al fin y al cabo somos uno) es ocuparnos de nuestro bienestar. Ocuparnos cuando continuamente nos sentimos tristes o preocupados, cuando sentimos miedo o ira por todo y por nada, o cuando todo supone un esfuerzo en nuestra vida. Vivimos tan deprisa que pensamos que estar siempre cansado es normal, y no tendría por qué ser así. La fatiga constante es síntoma de que algo no va bien.
Al igual que harías con un niño pequeño cuando ves que está cansado, le enviarías a la cama a dormir, o si está enfadado, razonarías con él o si tiene miedo le tranquilizarías, si está triste le animarías,…sin embargo al hecho de invertir tiempo en nosotros mismos no le damos la suficiente importancia.
Hoy en día está más despierta la conciencia general sobre la importancia de cuidar nuestro cuerpo, con una alimentación saludable y ejercicio. Arianna también habla en su libro sobre la importancia de dormir 7-8 horas diarias y de lo infravalorado que está en nuestra sociedad dormir lo suficiente, con lo que no puedo estar más de acuerdo. Pero todavía no somos tan conscientes de la importancia de cuidar nuestra mente y nuestro espíritu y del vínculo tan grande que existe entre los tres.
Jin Shin Jyutsu te enseña no sólo a reconocer esas señales (conocerte a ti mismo) sino también a ocuparte de ellas, es decir, a ocuparte de tu propio bienestar. Con una herramienta tan sencilla como tus propios dedos y tu respiración. Tus manos son tus cables de recarga de energía. Así de simple.
Cada dedo armoniza una actitud (preocupación, miedo, ira, tristeza y esfuerzo) y con un gesto tan sencillo como cogerte ese dedo cuando identificas esa emoción fija en tí, la tensión que esa actitud provoca en tu cuerpo se va disolviendo. Tan fácil que no parece posible dentro de nuestras mentes racionales. Pero creo que en el fondo, todos sabemos que una persona sólo es plenamente feliz, si su cuerpo, su mente y su espíritu están en armonía.

el-toque-sanador

Nuestra capacidad para conectar con nosotros mismos la llevamos incorporada, es una sabiduría innata, sólo tenemos que recordarla.
Estamos tan acostumbrados a que todo sea difícil, que nos cuesta creer que algo tan simple pueda servir de algo. Para los incrédulos, os reto a que lo experimentéis y os observéis. Se puede hacer en cualquier sitio, en cualquier momento, hablando por teléfono, viendo la tele, en el autobús, esperando a que un semáforo se ponga verde, … no hay limitaciones.
Y si no puedes identificar tus actitudes porque tienes un enorme caos mental o las identificas todas a la vez o simplemente te apetece, cógete todos los dedos, uno a uno, dedícales todo el tiempo que puedas. Tu cuerpo es sabio, sabrá reconocer qué es lo que más necesita. ¡Y no te olvides de respirar!
Jin Shin Jyutsu es mucho más que ésto, y además es filosofía, es psicología, es una forma de hablar, de pensar, una manera de vivir. Pero puedes quedarte con este primer concepto y elegir empezar a cogerte algún dedo cuando notes que tu batería se está agotando.
Lo maravilloso de Jin Shin Jyutsu es que no tienes que entenderlo para empezar a practicarlo.
Os ánimo a probarlo. A mí me ha cambiado la vida.
 “La salida es hacia adentro”.
La figura 2.4. pertenece al libro El toque Sanador. Guía que explica todos los elementos necesarios para practicar el Jin Shin Jyutsu.
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3 comentarios en “¿Te has parado a pensar cómo te sientes?

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