4 maneras de mejorar tus relaciones personales

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Cuando te falta energía, ser productivo no es fácil, por lo que es necesario enfocar todas tus fuerzas en las cosas realmente importantes. Empecé a ser consciente de que una de las cosas que más me agotaban eran los conflictos y como no me sobraba la energía, tenía que intentar no desperdiciarla.
Los enfrentamientos nunca me han gustado. Pensaba que simplemente era mi forma de ser y los evitaba siempre que podía. Pero llegó un momento en que me di cuenta que no se puede escapar de ellos, que por mucho que intentes evitarlos, éstos surgen quieras o no, en tu vida personal y en tu vida laboral, y que intentar evitarlos no es la solución. Los problemas siguen estando ahí, no desaparecen porque dejes de prestarles atención.
Entonces comencé a tener conflictos en mi trabajo prácticamente a diario, y para una persona como yo, ésto suponía una gran fuente de estrés y de agotamiento. Hay personas a las que les gusta tirarse al barro, pero no era mi caso. Tenía que seguir trabajando, y viviendo, por lo que acabé por darme cuenta de que para que mi productividad (y mi salud) no se viera resentida, tenía que aprender a gestionar estos enfrentamientos, así como a gestionar mis emociones en el proceso.

“La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia”

Cuando leía esta frase, pensaba… “¡eso es lo que yo quiero conseguir!”. Pero no sabía cómo hacerlo…¿Cómo lo hacían los demás? Yo observaba a las personas de mi entorno, y no parecían sufrir tanto como yo en este tipo de situaciones.
Un día comenté con mi amiga Cristina cómo me sentía tras uno de estos conflictos en el trabajo y ella me dio uno de los mejores consejos que me han dado nunca. “Lee Los cuatro acuerdos toltecas“. Y lo leí. Pasó un tiempo hasta que los interioricé, no es fácil ponerlos en práctica, tenemos muchos “vicios” adquiridos, pero merece la pena probarlo.
Los cuatro acuerdos toltecas trata sobre cuatro acuerdos que tenemos que hacer con nosotros mismos para vivir de una forma más libre y feliz. Estos acuerdos son los siguientes:
1. Se impecable con tus palabras.
Es el más importante de los cuatro y el más difícil de cumplir. Realmente no somos conscientes de la importancia de nuestras palabras. No tenemos más que escuchar cómo nos hablamos a nosotros mismos  y cómo hablamos a los demás.
“Mediante las palabras lo revelas todo. Tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras; lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres lo muestras por medio de las palabras. Constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y en consecuencia para crear los acontecimientos de tu vida”.
Sin embargo, las palabras son como una espada de doble filo según como las utilices. El autor, Miguel Ruiz, explica como las palabras son como semillas y que la mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Tú plantas una semilla, un pensamiento y éste crece. La clave está en descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente y prepararla para recibir las semillas positivas (semillas del amor) y no las negativas (semillas del miedo). Siempre que escuchamos una opinión (dicha por nosotros a nosotros mismos o algo que nos dice otra persona) y la creemos, se convierte en un acuerdo que hacemos con nosotros mismos. Está en nuestra mano decidir cómo nos hablamos a nosotros mismos y cómo hablamos a los demás. Tenemos que tener en cuenta que cuando usamos mal nuestras palabras, estamos yendo contra nosotros mismos. También está en nuestra mano decidir cómo recibimos las palabras (semillas) de los demás.
Empieza a ser consciente del poder de las palabras. Y después llegarán los cambios, cambios en la forma de tratarte a ti mismo, y en la forma de tratar a otras personas, especialmente a las personas que más quieres.
Los tres siguientes acuerdos, nacen del primero.
2.No tomes nada en forma personal
Cuando alguien te dice o hace algo negativo, no te lo tomes de forma personal, no te lo está diciendo a ti, en realidad se lo está diciendo a sí mismo. Si estás de acuerdo con lo que te dice, recoges ese pensamiento y lo conviertes en tuyo. Miguel Ruiz explica lo que significa la “importancia personal”, consideramos que todo gira a nuestro alrededor, cuando en realidad NADA de lo que los demás hacen es por ti, lo hacen por ellos mismos.
Si no te tomas nada de forma personal, serás inmune a toda la negatividad que haya en tu entorno. Cuando cambiar tu entorno no está en tu mano, lo que sí puedes hacer es dejar de tomarte las cosas de forma personal (mi jefe no me tiene en cuenta, mi compañero me está haciendo la vida imposible, mi hermana sólo se preocupa por sí misma,…).
Cuando interiorices como un hábito no tomarte nada de forma personal, además de ganar confianza en ti mismo, te ayudará a romper muchos hábitos y costumbres que te causan un sufrimiento innecesario (rabia, envidia, tristeza,…).
3.No adivines ni supongas
No hagas suposiciones. Cuando lo hacemos creemos que lo que suponemos es cierto, que tenemos razón, que los demás piensan/sienten/actúan como nosotros. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan (nos lo tomamos de forma personal) y acabamos haciendo “un gran drama de NADA”.
Si tienes dudas sobre el comportamiento de alguien (tu pareja por ejemplo), pregunta, no hagas suposiciones, porque las suposiciones conducen a malentendidos y por lo tanto sólo te traerán conflictos y sufrimiento. También hacemos suposiciones sobre nosotros mismos cuando te sobreestimas o te subestimas o cuando te mientes a ti mismo sobre lo que realmente quieres.
Cuando dejes de hacer suposiciones tus palabras se volverán impecables, cambiará tu forma de comunicarte y tus relaciones.
4.Haz siempre lo máximo, lo mejor que puedas.
Este acuerdo es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos. Se refiere a la realización de los tres primeros. Bajo cualquier circunstancia haz siempre lo máximo que puedas (ni más ni menos). Pero ésto variará en función de las circunstancias, si estás enfermo, cansado o triste. A medida que vayas practicando los acuerdos, tu rendimiento será mejor. No te juzgues (ni te culpes) si en algún momento no puedes hacer tanto como quisieras, sólo haz lo mejor que puedas. Siempre que haces lo máximo que puedes, actúas, sin esperar ninguna recompensa. Aprenderás a aceptarte a ti mismo, aprenderás de tus errores. Haz lo máximo que puedas porque quieres hacerlo, no porque tengas que hacerlo. 
El primer paso es tomar conciencia de los hábitos que tenemos y comprender la importancia de estos acuerdos, pero ésto no es suficiente. La información es sólo una semilla en la mente, lo que realmente traerá el cambio es la ACCIÓN. Como cuando eres niño, aprendemos a base de repetición, cuánto más los repitas, antes formarán estos acuerdos parte de ti mismo.
Serás más productivo, más libre y más feliz, si trabajas los acuerdos cada día, día a día, y haces lo máximo que puedes.
Os recomiendo encarecidamente que leáis el libro o escuchéis el audio libro, ya que Miguel Ruiz habla sobre la antigua sabiduría tolteca de una forma apasionante, con muchos ejemplos muy ilustrativos que te sorprenderán y te ayudarán a interiorizar mejor los acuerdos.

 

 

 

 

 

 

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