¿Somos lo que comemos?

Has pensado alguna vez que lo que comemos afecta a nuestra energía, a nuestro sueño, a nuestra concentración e incluso a nuestros cambios de humor?
Hay alimentos que son ladrones de energía y no nos damos cuenta hasta que los eliminamos de nuestra dieta.
Empecé a cambiar mi dieta cuando mi fisioterapeuta me propuso hacer una dieta antiinflamatoria durante 3 meses. Me contó que la mayoría de las personas haciendo cambios en su dieta, mejoraban en cualquiera que fuera su patología (dolores de cabeza, acné, dolores de espalda,…), porque mucha gente tiene intolerancias alimentarias sin saberlo.
Lo que más me gustó de su planteamiento fue que me dijo que no me creyera lo que ella me contaba sin más, sino que investigara por mi cuenta, porque con argumentos me resultaría más fácil llevarlo a cabo. (Los argumentos sirven para convencerse uno mismo y para defenderse ante las opiniones de los demás).
Aquí empezó mi interés por la alimentación saludable. Empecé a leer todo lo que encontraba sobre el tema y encontré muchas fuentes de información, pero hubo un artículo que me llamó la atención por su nombre tan sugerente y porque era aplicable a todo el mundo, no sólo a mi situación personal.
Por aquel entonces yo ya había empezado a notar cambios como que dormía mejor, tenía menos dolores de cabeza y de espalda y tenía más energía, por lo que intentaba convencer a todos los de mi alrededor de los beneficios de hacer cambios en la alimentación. Pero si no tienes un problema de salud (o si crees que no lo tienes), es difícil plantearte hacer este tipo de cambios porque suponen un sacrificio, o incluso si lo tienes, no piensas que cambiar de alimentación pueda ayudarte.
Lo que me gustó de este artículo es que era muy simple y directo, fácil de contar y de entender. Por lo que podía ayudarme en mi misión de tratar de convencer a las personas que quiero a que se subieran a este tren.
El artículo se llamaba “5 venenos blancos en nuestra dieta diaria”, y los venenos son:
1.- Sal de mesa refinada
2.- Azúcar refinada
3.- Harina refinada
4.- Arroz Blanco
5.- Leche de vaca pasteurizada
Estos “alimentos” no nos aportan absolutamente nada nutricionalmente hablando y sin embargo hacen mucho daño a nuestra salud, mucho más de lo que imaginamos. 
En este grupo están incluidos todos los productos procesados (bebidas gaseosas, bollería industrial, pasta, pan, galletas, cereales de desayuno, comida envasada y enlatada, embutidos, salsas, comida rápida,…), ya que suelen incluir uno o varios de estos elementos.
Hay muchas cosas que podemos mejorar hoy en día en nuestra alimentación, pero empezar a tomar conciencia de lo que comemos eliminando (o reduciendo) la cantidad que tomamos de estos 5 “alimentos”, me pareció un muy buen punto de partida para “enganchar” a cualquier persona.
Y la pregunta siguiente suele ser: y entonces qué como? Respuesta: todo lo demás. Frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales, legumbres, semillas,… todo un mundo por descubrir que no se anuncia en la tele.
En próximos posts iré contando como he ido introduciendo nuevos alimentos y nuevas formas de cocinar en mi rutina diaria.
Si quieres mejorar tu salud y tu productividad, te recomiendo que lo pruebes al menos durante 15 días. Te sentirás más ligero, en todos los sentidos.
Como me dijo mi fisioterapeuta (y ahora amiga), a quien estaré eternamente agradecida, no tienes por qué creerme, investiga sobre el tema y compruébalo por ti mismo/a.
Un gran libro que te puede ayudar en tu búsqueda es: ¿Qué es una dieta sana?. Soluciones útiles para combatir el dolor y la fatiga.

7 comentarios en “¿Somos lo que comemos?

  1. Hola!!! totalmente de acuerdo con todo, sobre el arroz blanco tengo que investigar más pero de acuerdo con que reducir la sal de mesa refinada, el azúcar, la leche y la harina hacen que tu salud mejore en todos los aspectos.

    Una pregunta:
    Has investigado sobre la sal marina gruesa sin refinar? que opinas? Yo sustituí la sal refinada por sal gruesa marina, pero realmente no sé si hice un buen cambio o simplemente cambié un veneno por el otro.

    He descubierto tu blog a través del blog VAM de Ángel y me gusta mucho de lo que hablas 🙂

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  2. Hola Edgar!, Ángel fue quien me dio el empujón que necesitaba para empezar a escribir el blog. Así que me hace mucha ilusión que hayas llegado hasta aquí a través de él. Yo tomo sal marina fina y gruesa. En todo lo que he leído siempre que sea sin refinar se dice que es mejor que la sal de mesa. Pero como en todo también creo no hay que abusar de ella. Sin ser una experta en el tema, pienso que todo lo que sea más cercano a como nos lo da la naturaleza es mejor para nuestra salud. En cualquier caso, yo veo el mayor peligro en la sal que tomamos sin darnos cuenta en los productos preparados, tenemos que empezar a leer las etiquetas. Gracias por tu comentario, me has alegrado el día 🙂

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    1. La verdad es que cada vez leo más las etiquetas y sobre todo me sorprende la cantidad de azucar añadida que llevan los alimentos preparados. Y también la cantidad de sal. De acuerdo que cuandoto menos procesados esten os alimentos mejor serán para nosotros.

      Un saludo!

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